
Muchas veces se dice que los hombres somos simples y previsibles sexualmente hablando. Pensamos que la satisfacción sexual masculina es una fórmula conocida, en la que basta con conocer algunos “tips” básicos como para que ellos gocen.
Desde mi experiencia como sexólogo, entiendo que el territorio del placer femenino es quizás más complejo, aunque estudios de los últimos diez años nos han arrojado bastante luz al respecto y conocemos mucho más que antes. Sin embargo, no creo que el placer masculino sea tan mecánico ni estereotipado.
Pero veamos un poco lo que en términos generales les da placer a los hombres, independientemente de que existen infinidad de variantes individuales. Comencemos por las fantasías. Los pensamientos sexuales están muy relacionados con lo visual, específicamente con mirar determinadas partes del cuerpo de la mujer (en hombres heterosexuales), sus movimientos y la interacción sexual con alguien. A veces incluyen objetos (fetiches) relacionados con lo femenino, por ejemplo ropa interior, disfraces, zapatos. Las fantasías de los hombres suelen involucrar a personas desconocidas, prohibidas, y situaciones transgresoras.
El territorio del placer de los hombres es en general con una tendencia a la genitalidad, es decir que la estimulación más efectiva está en los genitales. De todos modos cada vez nos encontramos con más hombres dispuestos a ampliar su horizonte de sensaciones, extender el foco de las zonas erógenas y disfrutar de besos y caricias en los labios, el cuello, la espalda, los pezones, las piernas, los pies…
En este recorrido por el mapa erótico masculino, me parece interesante destacar algunos juegos eróticos que forman parte del “top five” de sus estímulos sexuales: el sexo oral (sobre todo la felación, es decir recibir besos en sus genitales), el coito vaginal en diferentes posiciones, el coito anal, sentir el goce de su pareja durante el acto sexual, las situaciones novedosas y transgresoras. Pero también vemos con frecuencia hombres que disfrutan intensamente de los besos en los labios, de las caricias en todo el cuerpo, de la preparación de un ambiente sensual, de los juegos eróticos sin llegar al coito…
En estos tiempos de apertura y diversidad, hay cambios que estamos notando en todo aquello que conduce a la satisfacción sexual masculina. En un buen momento para hacer ajustes y sentir que no somos solamente seres sexuales, sino también seres eróticos.