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jueves, 6 de octubre de 2011

Distractores del placer

En ferentes momentos del camino al placer, suelen presentarse incómodos distractores que perturban la respuesta sexual, produciendo además angustia y malos entendidos con la pareja. Pero veamos, ¿cuáles son esos distractores? Se trata de pensamientos que irrumpen en nuestra mente cortándonos la inspiración, lo que en términos sexuales se traduce en una interrupción del deseo, la excitación o el orgasmo. Esos pensamientos pueden comenzar bastante antes del inicio del estímulo sexual, y esa ansiedad anticipatoria es típica de las personas con temores sexuales (por ejemplo al fracaso, al dolor, a no complacer a la pareja). Otras veces aparecen por sorpresa, en el mejor momento y cuando menos lo esperamos.

Los distractores del placer son esporádicos en algunas personas, y pueden estar asociados a estados de stress, conflictos personales, problemas de la vida cotidiana o dificultades con la pareja. Pero en ciertos casos se hacen crónicos y forman parte de los factores que producen y sostienen una disfunción sexual.
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martes, 2 de agosto de 2011

Recorriendo otras zonas de placer


Cuando pensamos en “zonas erógenas” inmediatamente se nos representan los genitales, quizás los pezones, y de hecho eso es lo que aprendemos: algo así como que el placer está concentrado en uno, dos o tres “sectores”. Sobre todo los varones han aprendido que el placer se da y se recibe vía genital, lo que empobrece notablemente las posibilidades eróticas.


Cuando desarrollamos lo que llamo la “actitud erótica”, es decir la predisposición para explorar caminos diferentes a los que nos enseñaron y disfrutar de la mayor o menor intensidad de los estímulos que damos o recibimos, las cosas cambian. Es necesario despojarnos de la tiranía del orgasmo, entendida como el hecho de tener en mente sólo ese objetivo final. Concentrándonos en el placer de cada instante, gozándolo en su singularidad, es como llegamos a ampliar el mapa erótico.

Pero veamos algunas zonas de placer en las que vale la pena merodear. En las mujeres son bien atractivas las caricias suaves en la espalda, las que producen escalofríos casi orgásmicos. Las caras internas de los brazos y las piernas, así como los bordes del tronco, dan lugar a sensaciones que oscilan entre lo leve y lo intenso haciendo el “switch” en fracciones de segundo. Los hombros, las orejas y el cuello responden a mordidas sugerentes. Y definitivamente todo el cuerpo es sensible a la estimulación oral utilizando los labios, la lengua y los dientes. Lo interesante de todo esto es que zonas que usualmente descuidamos y menospreciamos por considerarlas alejadas de la posibilidad de placer intenso, resultan no solo preparatorias para el disfrute genital sino muy excitantes en sí mismas.

Pasando a la piel masculina, nos podemos encontrar con resistencias porque muchos consideran que el goce sutil o el que es producto del estímulo de ciertas zonas “no es cosa de hombres”. El apuro es otro factor que impide concentrarse en sensaciones más específicas. Pero superadas estas limitaciones encuentran que el solo hecho de postergar el sexo oral o el coito produce un sinfín de fantasías y aumenta la predisposición para el goce. En general existe una mayor reacción a una estimulación más fuerte, con mayor presencia de la oralidad que del tacto. Sin embargo se trata de investigar a fondo diferentes tipos de contacto, presión, temperatura y zonas específicas para sacar máximo provecho a la curiosidad erótica.

miércoles, 27 de julio de 2011

Habilidad del pensamiento!

Sexo extraño

Erotizando el condón

Aún nos encontramos con muchas resistencias a utilizar el condón, tanto de parte de hombres como de mujeres. Los argumentos planteados con más frecuencia son que “corta el clima erótico en el momento de colocarlo” y “reduce las sensaciones”. Estas limitaciones psicológicas, eróticas y sensoriales hacen que el condón no se use o se utilice mal, por ejemplo colocándolo recién finalizando el coito antes de la eyaculación. Desde ya que esta situación nos expone a consecuencias no deseadas del ejercicio de la función sexual, como los embarazos no deseados y las infecciones transmisibles sexualmente.


Aquí es donde el concepto de erotizar el condón aparece en escena. Desde ya que si en el momento previo a la penetración el hombre se coloca el condón en soledad, mientras su pareja se queda observando pasivamente la situación, vamos a sentir un corte que nos puede desconcentrar, incluso hasta el punto de perder la erección. La propuesta entonces es jugar… que sea un momento interactivo, un juego erótico más, con la participación de ambas partes. Colocarlo de a dos, utilizar la boca, acariciarse, expresar el deseo por medio de miradas sugerentes, jugar con escenas visuales que involucren al condón… las opciones son tantas como nuestra imaginación lo permita.

Resolviendo la cuestión del “corte de clima”, nos queda el planteo de la reducción de la sensibilidad. La tecnología en la fabricación de condones ha evolucionado notablemente y tenemos modelos extra-finos, con lubricantes que producen sensación de calor, con rugosidades o tachas por fuera para el placer de la pareja, entre otras variantes. De todos modos me parece fundamental para quienes perciben una menor sensibilidad en el coito, que amplíen el horizonte de sensaciones. El placer del acto sexual no debe centrarse exclusivamente en los genitales. Tenemos toda la piel para recibir sensaciones placenteras, otros cuatro sentidos, el efecto erotizante de las palabras, las miradas, los gestos… a mayor diversidad de canales sensoriales por los cuales podamos recibir placer, dependeremos menos de estímulos específicos.

domingo, 17 de julio de 2011

El mapa erótico masculino

InsertadoporDiscovery Mujer LATAMen julio 11, 2011

Muchas veces se dice que los hombres somos simples y previsibles sexualmente hablando. Pensamos que la satisfacción sexual masculina es una fórmula conocida, en la que basta con conocer algunos “tips” básicos como para que ellos gocen.

Desde mi experiencia como sexólogo, entiendo que el territorio del placer femenino es quizás más complejo, aunque estudios de los últimos diez años nos han arrojado bastante luz al respecto y conocemos mucho más que antes. Sin embargo, no creo que el placer masculino sea tan mecánico ni estereotipado.

Pero veamos un poco lo que en términos generales les da placer a los hombres, independientemente de que existen infinidad de variantes individuales. Comencemos por las fantasías. Los pensamientos sexuales están muy relacionados con lo visual, específicamente con mirar determinadas partes del cuerpo de la mujer (en hombres heterosexuales), sus movimientos y la interacción sexual con alguien. A veces incluyen objetos (fetiches) relacionados con lo femenino, por ejemplo ropa interior, disfraces, zapatos. Las fantasías de los hombres suelen involucrar a personas desconocidas, prohibidas, y situaciones transgresoras.

El territorio del placer de los hombres es en general con una tendencia a la genitalidad, es decir que la estimulación más efectiva está en los genitales. De todos modos cada vez nos encontramos con más hombres dispuestos a ampliar su horizonte de sensaciones, extender el foco de las zonas erógenas y disfrutar de besos y caricias en los labios, el cuello, la espalda, los pezones, las piernas, los pies…

En este recorrido por el mapa erótico masculino, me parece interesante destacar algunos juegos eróticos que forman parte del “top five” de sus estímulos sexuales: el sexo oral (sobre todo la felación, es decir recibir besos en sus genitales), el coito vaginal en diferentes posiciones, el coito anal, sentir el goce de su pareja durante el acto sexual, las situaciones novedosas y transgresoras. Pero también vemos con frecuencia hombres que disfrutan intensamente de los besos en los labios, de las caricias en todo el cuerpo, de la preparación de un ambiente sensual, de los juegos eróticos sin llegar al coito…

En estos tiempos de apertura y diversidad, hay cambios que estamos notando en todo aquello que conduce a la satisfacción sexual masculina. En un buen momento para hacer ajustes y sentir que no somos solamente seres sexuales, sino también seres eróticos.